AXIS Horizonte Industrial

Una gran industria para construir un gran futuro.

Axis Horizonte Industrial - ilustración Junts

Catalunya ante el reto industrial del siglo XXI

Tribuna

Por Anna Navarro, diputada de Junts per Catalunya y vocal de Transformació digital, intel·ligència artificial i Catalunya al món en el Parlament de Catalunya.

«Es necesario cambiar el marco mental y considerar la industria como algo más que un sector económico»

Catalunya ha sido durante décadas uno de los motores industriales de Europa. Esa realidad no es algo del pasado, sino una pieza central de nuestro potencial futuro. Pero los datos obligan a ser claros: el peso de la industria en el PIB catalán se mantiene por debajo de los objetivos fijados y de la media europea, señal de un problema estructural. Cuando la industria pierde peso, no solo se reduce la producción. También se debilitan la innovación, el empleo estable, las exportaciones y la autonomía económica. En un contexto de tensiones geopolíticas como el actual, cadenas de suministro en transformación y aceleración tecnológica, la industria vuelve a ser un activo estratégico.

Hoy, la pregunta no es si Catalunya necesita una política industrial, sino si estamos dispuestos a impulsarla con la ambición que exige el momento. El reto es acumulativo: la desconexión entre formación y empresa dificulta encontrar talento cualificado y la fragmentación de las políticas públicas dispersa recursos, a lo que se suman otras cuestiones como la falta de una apuesta consolidada por tecnologías como la inteligencia artificial, la digitalización o la ciberseguridad.

La cuestión decisiva es la ejecución. A menudo existen buenos diagnósticos, pero dificultades para convertirlos en resultados medibles y escalables. Por eso es necesario cambiar el marco mental y considerar la industria como algo más que un sector económico: es infraestructura de país, al igual que las redes energéticas o las telecomunicaciones, y determina la resiliencia y soberanía económica.

La política industrial debe dejar de ser reactiva y pasar a ser estructural. Esto implica actuar sobre cinco ejes: talento –con formación técnica y digital a lo largo de la vida laboral–, tecnología –para acelerar la adopción de inteligencia artificial y la digitalización de las pymes–, datos y gobernanza –con marcos seguros para compartir información–, infraestructuras –con conectividad digital de alta capacidad– y ejecución –objetivos claros, indicadores públicos y seguimiento riguroso–.

El contexto europeo y global no espera, y hoy otras regiones avanzan con políticas industriales ambiciosas, inversiones tecnológicas y mayor alineación público-privada. Catalunya cuenta con activos extraordinarios como su base industrial diversa, su capacidad exportadora, su talento internacional y un ecosistema tecnológico en crecimiento.

Pero esos activos no garantizan el futuro y lo que marcará la diferencia será materializar ese potencial. No partimos de cero, pero tampoco podemos avanzar por inercia. Necesitamos una nueva narrativa industrial: moderna, tecnológica, integrada y orientada a resultados. El futuro de Catalunya no se decidirá solo por lo que ha sido, sino por lo que seamos capaces de construir a partir de ahora.