Lo que podemos ser
TribunaPor Beatriz Borrás, responsable de industria de Más Madrid en la Asamblea de Madrid.
«Si queremos proyectos de calado, debemos recuperar el orgullo del pasado para que la gente confíe en esas nuevas oportunidades que pueden mejorar sus vidas»
Hubo un tiempo en el que la industria no era una palabra abstracta, sino una forma de vida. Era el turno de mañana, la certeza de un salario a fin de mes y la posibilidad de construir un proyecto vital. En muchos lugares de nuestro país, fue la industria la que levantó barrios, llenó colegios, sostuvo el comercio y dio estabilidad a miles de familias trabajadoras. De ahí nacieron derechos, estabilidad, proyectos de vida y una idea compartida de progreso. Pero no hablamos desde la nostalgia de que todo tiempo pasado fue mejor, sino desde la memoria y el orgullo que nos hacen aprender y tener un punto de referencia para pensar el futuro que queremos construir.
Tras décadas de pérdida y declive de la industria en España, hoy, la reindustrialización ha vuelto al centro del debate en un mundo marcado por la policrisis: cambio climático, tensiones geopolíticas, disrupciones en las cadenas de suministro o inflación. Europa, España, sus territorios y todos buscamos ganar autonomía ante un mundo en cambio y en lucha constante. Pero esa autonomía no solo va de fábricas, de centros logísticos o de inversión. Si queremos proyectos de calado y personas dispuestas a remar a favor, a formarse, a apostar sus vidas y sus carreras por un nuevo modelo, debemos recuperar el orgullo del pasado para que confíen en que sí es posible que esas nuevas oportunidades mejoren sus vidas. Y es posible gracias a que ya lo fue.
Esta nueva industria debe ofrecer mejoras sociales y laborales, sí, pero para tener una razón de ser también debe dar respuesta a otras tensiones: el cambio climático, los problemas de salud pública, la crisis de natalidad, el envejecimiento de la población, la concentración poblacional y la crisis de la vivienda. Para eso, debe anticiparse y mirar a largo plazo. Pensar en los retos que tendremos en los próximos 20, 30 o 50 años y actuar con modelos de negocio que les den respuesta.
La descarbonización abre la puerta a liderar sectores como las energías limpias o la movilidad sostenible. La investigación e innovación salvan vidas, mejoran tratamientos y hacen posible una vida mejor y más larga. La transformación tecnológica nos permite producir más, mejor y más rápido y, en consecuencia, puede reducir jornadas laborales, ganar tiempo y mejorar la conciliación personal y familiar sin renunciar a salarios dignos. Por eso, la reindustrialización no puede limitarse a atraer inversiones, porque no solo va de la cuenta de resultados de una empresa sino de dar respuesta a los retos que tenemos como sociedad. Y eso nos afecta a todos.
España tiene el talento y los recursos para situarse a la vanguardia y aspirar a ser uno de los motores de la industria verde europea, pero eso exige planificación pública, inversión, redistribución territorial, imaginación y visión de largo plazo. Decidir hoy qué modelo industrial queremos es decidir cómo queremos vivir. Recuperar el orgullo de lo que fuimos para construir, con ambición, ilusión y confianza, lo que podemos ser.